

Puntadas de amor puro
Todo comenzó en nuestra mesa familiar en Celaya. Cosíamos prendas sencillas para nuestros propios rescatados, buscando comodidad y color. Pronto, los vecinos en los bazares locales nos pidieron vestir a sus compañeros.
Hoy, ese pequeño taller casero envía alegría a todo México. Mantenemos el mismo cuidado individual, cortando cada patrón a mano para adaptarnos a las necesidades de cada lomito y michi.


